Innovación (desde el diseño) en tiempos de crisis, por María Renard - C Mas
Inicio / Columnas / Innovación (desde el diseño) en tiempos de crisis, por María Renard

Innovación (desde el diseño) en tiempos de crisis, por María Renard

En la famosa entrevista a Charles Eames en 1972, L. Amic le pregunta: “¿Cuáles son los límites del diseño? Y él responde: “¿Cuáles son los límites de los problemas?” 

Con motivo del Ciclo INNOVACIÓN+DISEÑO, que co-organizamos junto a Red Innovación Chile, Diseño UC y Puentte Diseño, se configuró una experiencia de transferencia y discusión en torno a los desafíos del futuro en la sinergia e intersección de ambas disciplinas. Fue gratificante ver que el desarrollo sostenible, ciudadanos comprometidos e inteligentes e innovación a prueba de futuro emergieron como temas esenciales e imprescindibles en nuestro presente.

Existe evidencia contundente que nuestro foco y marco de acción debe cambiar en miras de impacto positivo y sostenibilidad de nuestro ecosistema. El momento es ahora, porque más tarde es… demasiado tarde.

Ciertamente estamos en crisis. Pero sabemos también que las crisis son fuente de oportunidades y de innovaciones. Tenemos en frente un desafío crítico, que pone a prueba nuestra capacidad adaptativa y de gestionar contextos sistémicos de ambigüedad e incertidumbre en favor de promover una nueva mirada y nuevas acciones en nuestro entorno. Tenemos en frente un entorno complejo, multidimensional y multi escala… como siempre lo hemos tenido. Entonces, ¿por qué la crisis hoy? ¿por qué pensar hoy en nuevas aproximaciones? La respuesta es simple, pero no muy promisoria: No estuvimos a la altura para evitar esta crisis.

Los humanos estamos biológicamente diseñados como organismo para auto regularnos y lograr un ambiente interno estable; programados para compensar y no cambiar. Es así. Le tememos al cambio y no estamos preparados para vivirlo ni para proponerlo. El punto es que nuestro entorno, tal como está configurado, no da para más. Tendremos que desarrollar capacidades –para nada nuevas, pero sí poco perfeccionadas– y tomar acciones concretas para rediseñar el futuro del sistema. 

La ambigüedad e incertidumbre están presentes en toda mirada de futuro y desarrollo de innovaciones. El gran desafío es lograr gestionar nuestras expectativas con respecto a ese futuro deseado. Con esto se presentan dos grandes problemas: (i) Las limitaciones humanas de hacer sentido de la complejidad (sobre todo de entornos externos) nos hace acudir a la respuesta más simple, conocida o “suficiente”, no a la mejor respuesta, y (ii) la certeza de que las acciones y sus consecuencias tendrán impacto en el futuro requiere conocer ese impacto futuro en todos los actores relacionados con la respuesta diseñada.

Necesitamos, entonces, integrar procedimientos adaptativos más que apelar al uso de estrategias ya sabidas (cómodas), que fueron aplicadas en contextos conocidos y no nos sirven para contextos de ambigüedad, no conocidos y, por ende, muchas veces temidos o sublimados.

Necesitamos entender el diseño e innovación desde el rol de impacto positivo en la sociedad que promueve: una mirada de futuro real y consciente para el desarrollo de soluciones que realmente se necesiten, centradas en el usuario final y de aporte al sistema de actores involucrados. 

Ahora bien, el desarrollo de soluciones (sobre todo desde ideación) es abundante y tiende a ser simple. Lo complejo y vital es hacerse la pregunta adecuada. Sostener una mirada crítica y sistémica que busque responder de manera multidimensional y multi escala a las necesidades latentes de las personas, donde la implementación es lo difícil para garantizar impacto positivo, sostenible y con mirada de futuro. De todos los mundos posibles, ¿cuál es el mejor? ¿satisface esta alternativa todos los criterios de diseño? 

Esto no es nuevo. En 1995, en The Green Imperative: Ecology and Ethics in Design and Architecture, Victor Papanek distinguió entre las competencias de los diseñadores, la de anticipar las consecuencias medioambientales, ecológicas, económicas y políticas de la intervención de diseño y destacó que los diseñadores debían ser extremadamente cuidadosos con lo que diseñaban y por qué lo hacían. Parte de su manifiesto consistía en crear un “diseño basado en la humildad”. En 1971, en su Design for the Real World. Human Ecology and Social Change, Papanek expone: “Estamos de acuerdo: el diseñador tiene que ser consciente de su responsabilidad moral y social. Porque el diseño es el arma más poderosa que ha recibido el hombre para configurar lo que produce, su medio ambiente, y, por extensión, a sí mismo; con ella debe analizar las consecuencias de sus actos, tanto del pasado como del futuro predecible.”

Acá se hace meritorio hacer una distinción. Según Simon (1969, 1996) para lograr el futuro deseado, no debemos usar la predicción si no más bien el “feedback” que puede generarse desde la indagación empática rigurosa, en la fase de descubrimiento de problemas, y desde la experimentación (prototipo y testeo), en la fase de desarrollo de soluciones.

En momentos donde en nuestra disciplina abundan conceptos como Design Thinking, Human Centered Design, User Experience, entre otros, se presenta de extrema relevancia el comprender que innovar desde el diseño para otros, es diseñar pordesde y con el otro. Este otro como figura válida y portadora de sus propias experiencias en un contexto social complejo. Como plantea Maturana: No todas las relaciones humanas son relaciones sociales. Son relaciones sociales solamente aquellas que se constituyen en la aceptación mutua, esto es, en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia (1990). ¿Cuál es la intención de exponer esto? Que hacerse cargo del diseño de futuro considera abordar desde la innovación temas significativos y movilizadores, definir el foco desde las necesidades más explícitas hasta las más profundas de nuestros usuarios y desde ahí contextualizar códigos pertinentes, que los involucren y respeten desde su validez como constructores de significado. Responder a sus inquietudes intuitivas, desde las dimensiones relevantes y reveladoras del problema —siempre sistémico—, de manera de co-construir una experiencia que habilite y promueva la generación de sentido y que logre comunicarlo al resto de los actores del sistema.

Debemos tener cuidado… Los diseñadores de los desafíos del futuro podemos ser la limitante si no nos hacemos cargo de la falta de diálogo entre los diversos actores que los componen. Se torna meritorio vincular diálogo con el concepto Espacio de Relación: la “…distancia mínima funcional entre al menos dos sujetos, en la cual se presentan de modo conjunto y coordinado, las conductas que permiten el surgimiento de la interacción comunicativa intencional entre los seres humanos y la posterior co-construcción del consenso” (Maturana, 1990).

Para habilitar nuevas experiencias significativas, generar diálogo y, desde ahí, crear capital social, debemos contribuir a promover espacios de relación desde el diseño donde el usuario final sea el que condicione y estructure nuestro mensaje y, además, contribuya al co-diseño desde el lugar que le haga sentido. Solo ahí podremos hablar de diseño centrado en el usuario.

El capital social mide la colaboración social entre los diferentes grupos de un colectivo humano y el uso individual de las oportunidades surgidas desde cuatro fuentes principales: el afecto, la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales. De esta manera, el capital social facilita la creación de nuevo capital intelectual y conocimiento (creado y compartido). Por lo tanto, se puede proponer que un desarrollo co-construido es uno de aprendizaje individual y social; un proceso de transmisión de conocimiento con el propósito de resolver un desafío común, en búsqueda de generar sentido de pertenencia, sentido de comunidad y un sentido de propósito compartido.

Nos encontramos entonces frente a la necesidad de definir competencias imprescindibles para un profesional riguroso de alto desempeño en innovación y diseño: Empatía, pensamiento sistémico, síntesis, colaboración, capacidad de gestionar y liderar en ambientes de ambigüedad, incertidumbre y riesgo.

Las innovaciones son desarrolladas por personas, ya sea en estrategias top-down o bottom-up. Es crítico movilizar las competencias para el alto desempeño en innovación a los individuos que la ejecutan, y apoyar responsablemente su crecimiento autónomo, entregándoles un ambiente seguro para descubrir, explorar, experimentar, colaborar, sorprenderse y sorprender a su entorno; formar así agentes de cambio que diseñen su futuro. 

Citas:

Maturana, H. (1990): Biología de la Cognición y Epistemología. Temuco, Ediciones Universidad de la Frontera, Serie Ensayos.

Maturana, H. (1990): Emociones y lenguaje en educación y política. Santiago, Comunicaciones Noreste.

Papanek, V. (1971): Design for the Real World. Human Ecology and Social Change (Segunda Edición). Chicago, Academy Chicago Publishers.

Papanek, V. (1975): The Green Imperative: Ecology and Ethics in Design and Architecture. London, Thames and Hudson Ltd.

Simon, H. (1996). Sciences of the Artificial. MIT Press, 3rd Edition.

María Renard es cofundadora y partner de Yuken Impact Research Lab

Publicado originalmente en ChileDiseño.org

Abrir chat
Powered by